jueves, 5 de noviembre de 2009

Historia de una moneda en el escusado

Hacia el año de 1967, en la ciudad de Puebla capital existió un fenómeno singular al que nombraré (porque así me lo permiten mis fuentes históricas) como moneda en el escusado. En las inmediaciones de San Francisco, sobre la calle de Almoloya, por donde alguna vez estuvo el molino del Mayorazgo Joseph Pérez y por donde aún se conserva un tanto deteriorada la capilla dedicada a San Juan del Río, existieron los no menos famosos lavaderos del mismo nombre a la calle, en los que cientos de mujeres del barrio del Alto y de lugares aledaños concurrieron a fregar sus prendas de vestir hace ya bastante tiempo. Los manantiales que hicieron surgir esos lavaderos fueron los mismos que abastecieron a las vecindades del área con agua, hasta ese momento, potable. EL 23 de diciembre de ese año ocurrió un milagro que pocos registran y que, sin embargo, forma parte de las creencias populares de los actuales habitantes del barrio del Alto.

Días antes, en uno de los baños del segundo patio había aparecido una falsa imagen de la Virgen de Guadalupe que, ingenuamente y ad hoc al verdadero significado del nombre árabe de la virgen morena, los fieles acreditaron como verdadera. Durante los siguientes días, cuando la voz se había corrido por todos los barrios, gentíos se hicieron llegar hasta el escusado donde las veladoras y flores hacían que la imagen de la virgen se perdiera aún mas. Rezos, plegarias y demás convirtieron a la vecindad en el recinto religioso más concurrido del mes. Sin embargo, el milagro fue en el baño del primer patio. En el agujero de la taza del baño, el brillo de una moneda cegó los ojos de un niño. Al principio sintió un poco de asco por verla en ese lugar aunque ya para el surgimiento de este pensamiento, otro se maquilaba dentro de él: cómo sacar la moneda. Fue fácil, recordemos que el ingenio mexicano ha dado herramientas tan útiles como la charrasca o el martillo especial para picar pared antes de revocar, así, el pequeño sólo desarmó un radio viejo que tenía en casa, quitó el imán de la bocina, le amarró una cuenda y lo sumergió tan cerca del agujero como fuera posible con una varita de madera. Era un peso de plata.

El milagro se da de la misma forma en que Cristo anula estos del ideario colectivo, es decir, Jesús, al presentarse crucificado ante la población y no salvarse por la vía del milagro, pretende enseñar a los futuros seguidores que la divinidad no está al contentillo de los individuos; el milagro no es algo que se pide, es una oportunidad y en el hombre está la capacidad para reconocerla y actuar de la mejor manera para alcanzar un fin. Así, mientras las coincidencias significativas que hicieron creer a alguien en la aparición de la virgen y distraer la atención de los otros hacia aquellos baños, el milagro actuó como la oportunidad del niño por obtener algo que muy dentro de él se venía deseando. Tal vez la explicación adolece de simple, aún quedan respuestas por dar como el saber el modo en que la moneda llegó hasta el escusado. Quizá ni siquiera sea un milagro, sino puras coincidencias arquetípicas que el pensamiento humano relaciona por bondad, por no poder explicar el fenómeno de otra forma. Lo cierto es que gracias a la oportunidad-milagro concertada en ese 23 de diciembre del 67, es que hoy existe la leyenda de los milagros del escusado, como algunos llaman al fenómeno; ya por la aparición de la virgen en el escusado, que supone, muy contrariamente a la visión cristiana de la madre de Jesús, la omnipresencia de la virgen; ya por cambiar la fortuna de los necesitados quienes sólo necesitan oportunidad para mudar su vida.

1 comentario:

  1. Me gusta lo que has escrito. Con su caos y su gloria dentro.

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